Este cuerpo que vive así de esta manera; come mierda y caga alimento.

Alienado, solo, confundido, tecnológico, sin piel,sin tac-to.

Se excita con pixeles, se llena de silicona, se acaricia con maquillajes, se exhibe sin mostrar nada.

“El arte de la falsificación”. Copias encimadas, superpuestas, transparencias del horror amontonadas, ilegibles, marcas superficiales, tajos sin sangre.

Los pliegues se pegan en la saturación mediática. Maquinas sellantes, grabados invisibles que nos dejan mudos ¿quién nos habla?

Huecos sin memoria.                    

¿Cuál será la imagen de la denuncia que posibilite otros trayectos, nuevos discursos, que nos saque de la repetición del horror a la que nos acostumbramos?

 Cae, se desploma en el piso y convulsiona.

La boca se llena de espuma. Ahogamiento. Los ojos se abren, se dilatan las pupilas. Retumba el eco de un cuerpo que cae al piso y patalea.  Fricción de piernas en el asfalto. Los  codos percuten. Los pies se retuercen y expulsan los zapatos. Los dedos se abren acalambrados. Torsiones y espuma. Un cuerpo en la calle. Secreciones.  Meo y diarrea mojan el cemento.

Otros cuerpos abren los ojos en las ventanas de las casas en las que habitan, se escuchan persianas que suben y otras que bajan. Murmullos. Se prenden las luces de un aparato telefónico

Grabar la escena.

El cuerpo se calma y empieza a endurecerse.

El color amarillo tiñe la piel

Amanece.

“¿CUANTA INEXISTENCIA RESISTE UN CUERPO?” 

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